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El Evangelio según Scalfari

Eugenio Scalfari y el Papa Francisco

Uno de los aspectos más extraños del inusual pontificado del Papa Francisco fueron las entrevistas que Francisco concedió al periodista, escritor y político italiano Eugenio Scalfari (1924-2022), fundador y director del diario liberal de izquierda La Repubblica. En los últimos años, Scalfari, un ateo nonagenario, se desempeñaba como editorialista de la edición dominical de ese diario, la principal voz del laicismo anticatólico en Italia.

Scalfari entrevistó personalmente a Francisco muchas veces (más o menos una vez por año), sin grabar ni registrar las palabras del Papa. Sus artículos en La Repubblica se basaron en sus recuerdos de esas largas conversaciones. Reconoció haber puesto entre comillas expresiones que el Papa no dijo de esa forma, pero que –según Scalfari– se correspondían con el sentido general de su pensamiento. Además de estas entrevistas formales, por así decir, Scalfari, también basándose sólo en su memoria, publicó en La Repubblica el contenido de varias de sus frecuentes conversaciones telefónicas con el Sucesor de Pedro.

El problema consiste en que, en esas entrevistas personales o telefónicas, Francisco aparece diciendo cosas insólitas en boca de un Papa, por ser difícilmente compatibles con la doctrina católica, o incluso contrarias a ella. Veamos ocho ejemplos. Citaré las frases de Francisco según Scalfari, indicando la fecha del respectivo artículo. Cualquier persona con un mínimo de formación teológica puede descubrir fácilmente por qué estas frases papales pueden perturbar a un católico que se tome en serio su religión.

“Yo creo en Dios. No en un Dios católico, no existe un Dios católico, existe Dios” (01/10/2013).

“El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido” (01/10/2013).

“Cada uno de nosotros tiene una visión del Bien y también del Mal. Nosotros debemos incitarlo a proceder hacia lo que él piensa que es el Bien. Y aquí lo repito. Cada uno tiene su idea del Bien y del Mal y debe elegir seguir el Bien y combatir el Mal como él los concibe. Bastaría esto para mejorar el mundo” (01/10/2013).

“Dios es el Espíritu del mundo. Hay muchas lecturas de Dios, tantas cuantas almas de quien piensa en Él, para aceptarlo cada una a su manera o a su modo para refutar su existencia. Pero Dios está por encima de estas lecturas… Nosotros, los cristianos, concebimos a Dios como Cristo nos lo reveló en su predicación. Pero Dios es de todos y cada uno lo lee a su manera” (29/12/2013).

“Al final de vías más rápidas o más lentas todos los divorciados [y vueltos a casar] que lo pidan serán admitidos [a la comunión]” (01/11/2015).

“[Las almas malas] No son castigadas, aquellas que se arrepienten obtienen el perdón de Dios, pero las que no se arrepienten, y por tanto no pueden ser perdonadas, desaparecen. No existe un infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras” (28/03/2018).

“Jesús de Nazaret, una vez que se convirtió en hombre, aunque era un hombre de virtud excepcional, no era un Dios en absoluto” (08/10/2019).

“[Jesucristo] Era un hombre hasta que fue depositado en el sepulcro por las mujeres que dispusieron su cadáver. Aquella noche en el sepulcro el hombre desapareció y de aquella gruta surgió en la apariencia de un espíritu que se reunió con las mujeres y los Apóstoles, conservando aún la sombra de la persona y luego desapareció definitivamente” (05/11/2019).

En las palabras atribuidas al Papa por Scalfari hay muchos otros puntos que provocan perplejidades similares, pero no puedo reproducirlos todos aquí. Lo dicho basta para comprender que las publicaciones de Scalfari hayan sido causa de “escándalo” en el sentido original de la palabra: “piedra de tropiezo”. Han confundido y desorientado a muchos fieles católicos que esperan que el Papa los confirme en la fe que recibieron por medio de la Biblia y de la Tradición de la Iglesia.

Esa confusión afectó también a colaboradores del Papa, como lo ilustra la suerte tragicómica corrida por la primera entrevista de Scalfari a Francisco (la del 01/10/2013) en el sitio web de L’Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede: publicada primero, eliminada después, luego re-publicada y nuevamente eliminada. Empero, un libro de entrevistas al Papa Francisco editado por la Librería Editorial Vaticana contiene esa primera entrevista, tal como fue publicada por Scalfari…

En repetidas ocasiones la Oficina de Prensa de la Santa Sede salió al paso de las supuestas revelaciones de Scalfari expresando que las palabras que él atribuyó entre comillas al Santo Padre durante las entrevistas que mantuvieron no pueden considerarse como un relato fiel de lo que realmente se dijo, sino que representan una interpretación personal y libre de lo que él escuchó.  Obviamente esos «desmentidos» fueron muy insuficientes. Si lo que Scalfari (que publicó incluso dos libros con base en sus entrevistas a Francisco) atribuyó al Papa era falso, para remediar siquiera en parte el gran daño causado a los fieles cristianos por esas atribuciones, era necesario que el Papa mismo lo desmintiera, denunciara a su amigo Scalfari por sus gravísimas tergiversaciones y dejara de concederle entrevistas personales o telefónicas. Dado que eso no ocurrió, permanece la duda de qué es lo que Francisco dijo realmente a Scalfari.

Si Scalfari tergiversó las palabras del Papa Francisco, no se explica por qué Francisco, supuesta víctima de una mala praxis periodística, siguió recurriendo tan a menudo a Scalfari, incluso para revelarle pensamientos confidenciales. La excusa de que Francisco no conocía lo escrito por Scalfari es insostenible. El mismo Francisco declaró que La Repubblica es el único diario que lee; y además el Papa tiene miles de colaboradores en la Curia Romana, que le habrían hecho notar prestamente cualquier error de Scalfari que lo perjudicara.

Por otra parte, muchas personas que conocen bien al Papa Francisco coinciden en considerarlo una persona muy astuta, para nada ingenua. La hipótesis de que, tras muchos años de presuntas manipulaciones de Scalfari a sus palabras, Francisco todavía no se habría enterado del daño causado por su difunto amigo ateo, es absurda. De ahí que no pocos sospechen que Francisco usó a Scalfari para lanzar ideas peligrosas sin comprometerse demasiado.

Por esta y muchas otras razones que no caben en este artículo, los católicos (desde el Papa Emérito hasta los simples fieles laicos como yo) unimos nuestra oración por el Papa Francisco con la oración de Jesús por Simón Pedro: “Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo. Pero yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos.” (Lucas 22,31-32). Y oremos también por el alma de Eugenio Scalfari.

(Este artículo fue publicado originalmente en el diario El Observador de Montevideo el día 05/04/2018; la presente versión añade las últimas dos citas de Francisco según Scalfari, de gravedad inaudita, y algunos comentarios).

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